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El bruxismo es el término médico para apretar, rechinar y desgastar los dientes produciendo daño en sus piezas dentarias. Esta condición afecta tanto a niños como a adultos. Algunas personas con bruxismo aprietan sus dientes durante el día, a menudo cuando se sienten ansiosos o tensos.

En la mayoría de los casos, el bruxismo es leve e incluso puede no requerir tratamiento. Sin embargo, en ocasiones puede ser violento conllevando a desórdenes musculares y de la articulación temporomandibular (ATM), dolores de cabeza, desgastes en los dientes y otros problemas.

Desafortunadamente, las personas con bruxismo nocturno no saben de su condición por lo que no son diagnosticados sino hasta que ocurren complicaciones. Esta es la razón por la que es importante pesquisar el bruxismo nocturno lo más temprano posible y proveer el tratamiento apropiado.
 

Dientes desgastados como secuela del bruxismo

 

¿Cómo puedo saber si sufro o no de bruxismo? Pregúntese:

  • ¿Aprieta los dientes mientras duerme?
  • ¿Rechina los dientes mientras duerme?
  • ¿Siente dolor, rigidez o fatiga en su mandíbula al despertar?
  • ¿Tiene dificultad para abrir su boca al despertar?
  • ¿Escucha un sonido de “clic” al abrir su boca por primera vez en la mañana?
  • ¿Se despierta con sus músculos faciales adoloridos?
  • ¿Sufre de dolores de cabeza constantemente?
  • ¿Son sus dientes sensibles a líquidos o aire fríos?
  • ¿Ha observado o le han dicho que sus dientes tiene signos de desgaste?
  • ¿Siente sus oídos tapados?
  • ¿Escucha un zumbido en uno o ambos oídos?

Si la respuesta a una o más preguntas de este cuestionario es positiva, usted debería consultar a un profesional odontólogo.

Causas del Bruxismo

Las causas del bruxismo no están totalmente claras. En algunos adultos, las maloclusiones causadas por la mala alineación de las piezas dentarias superiores e inferiores pueden contribuir al problema. A menudo, factores psicológicos pueden causar bruxismo, incluyendo: ansiedad, stress, tensión, frustración o tipos de personalidad agresivos, competitivos o hiperactivos.

En los niños, el bruxismo puede estar relacionado al crecimiento y desarrollo. Se ha reportado que en niños de 5 y 6 años, hasta un 30% sufre de bruxismo. Es particularmente común en niños con parálisis cerebral o retardo mental severo. La mayoría de los niños dejan de bruxar antes de cambiar a sus piezas dentarias definitivas.

En algunos casos, el bruxismo no es causado por stress o problemas dentales. Este puede ser una complicación de otro desorden, como las enfermedades de Huntington o Parkinson. El bruxismo también se relaciona con la apnea del sueño. Puede también ser un efecto secundario poco común de algunos medicamentos psiquiátricos como los antidepresivos.

     

El disco de la articulación Témporo Mandibular (ATM) puede sufrir daño producto del Bruxismo.

 



Factores de Riesgo

Estos factores han demostrado aumentar el riesgo de bruxismo nocturno:

  • Stress o ansiedad psicológicos.
  • Apnea del sueño.
  • Tabaquismo.
  • Cafeína.
  • Alcohol.
  • Abuso de drogas (cocaína, anfetaminas, ecstasy).
  • Desórdenes temporomandibulares (Se cree que el bruxismo es uno de los factores de riesgo para los desórdenes temporomandibulares, pero no lo opuesto).
  • Edad. El bruxismo es común en niños pero usualmente desaparece alrededor de los 10 años. En adultos, la condición es común antes de los 20 hasta mediados los 40 años. Tiende a decrecer con la edad.
  • Factores genéticos/familiares.
  • Factores oclusales.
  • Factores del sueño.

Evaluación clínica para detectar el bruxismo

Esta evaluación consiste en un examen clínico y radiográfico de su dentadura en busca de desgastes o fracturas de sus piezas dentarias. También se evaluará si existen las guías dentarias que protegen sus dientes.

Posteriormente se realizará una palpación de la articulación temporomandibular (ATM) y de los músculos que controlan la articulación y los movimientos mandibulares.

La palpación de estos músculos del costado de la cara, así como dentro de la boca, se realiza ejerciendo presión con la yema de los dedos. La presencia de dolor a la palpación puede indicar que el músculo está fatigado e inflamado. Luego, se palpa y manipula la articulación propiamente tal. Nuevamente, ejerciendo una presión firme con la yema de los dedos, el odontólogo palpará la articulación justo delante de los oídos para detectar alguna irritación.
Le pediremos que abra y cierre la boca tan ampliamente como sea posible, lo que permitirá evaluar dos cosas: cualquier ruido de la mandíbula al abrir o cerrar, así como el máximo de apertura bucal. Este procedimiento se repite pero esta vez introduciendo el dedo meñique en el conducto auditivo externo con el fin de detectar cualquier desplazamiento o inflamación de la zona posterior de la articulación. Según los resultados de esta evaluación se determinará el tratamiento adecuado.

Signos y Síntomas:

  • Rechinar o apretar los dientes durante la noche lo suficientemente fuerte como para despertar el cónyugue.
  • Dientes desgastados, aplanados o fracturados.
  • Desgaste del esmalte dentario con exposición del interior del diente (dentina).
  • Aumento de la sensibilidad dentaria.
  • Dolor mandibular y de los músculos masticatorios.
  • Dolor de oídos debido a la violenta contracción de los músculos mandibulares.
  • Tediosos dolores de cabeza matinal.
  • Dolor facial crónico.
  • Tejidos mordidos en el interior de la mejilla.


 

Palpación de los músculos masticadores en busca de nódulos dolorosos.

 

Palpación de la ATM a través del conducto auditivo externo.

 

BiteStrip® o Detector de bruxismo durante el sueño

Además de la evaluación clínica, se puede recurrir al BiteStrip. Éste es un dispositivo destinado a ayudar en la evaluación del nivel de actividad muscular masticatoria nocturna de los pacientes, la cual puede estar relacionada con el bruxismo, trastornos temporomandibulares u otros trastornos orales funcionales durante el sueño. El BiteStrip puede ayudar a determinar la existencia y frecuencia del bruxismo. Con esta información, podemos educar y planificar un tratamiento para cualquier paciente eficazmente.
El BiteStrip es un dispositivo electrónico de bajo costo, seguro y de fácil uso que se entrega al paciente sospechosos de tener bruxismo. Con un sistema autoadhesivo, el paciente adhiere el BiteStrip a su mejilla en la zona de los músculos masticadores para ser utilizado durante el sueño. El sistema cuenta las señales electromagnéticas de los músculos masticadores entregando un número que representa el rango de eventos de apriete de los dientes. Este puntaje indica la existencia y frecuencia del bruxismo.

Ventajas del BiteStrip:

    • Estudio que se realiza en el ambiente de sueño natural del paciente.
    • Fácil de usar, desechable y aplicable por el propio paciente.
    • Bajo costo.
    • Certero y con excelente correlación con registros de electromiografías de laboratorio.
    • Pequeño y liviano.
    • Resultado instantáneo.
 

Esquema del dispositivo BiteStrip

 

Paciente con el BiteStrip instalado en su mejilla sobre el músculo masétero

Tratamiento

Existen muchas formas tradicionales de tratar el bruxismo. La primera es estar conciente del hábito de apretar y rechinar los dientes y controlarlo durante el día. Ejercicios y terapia física como complemento al uso de protectores oclusales, ayudarán a reducir la intensidad y frecuencia de su estrés oral y protegerán sus dientes de mayor desgaste y daño. Esto devolverá la elongación, función, postura y rango de movimiento a los músculos masticadores, de su cuello y cabeza.

Manejo del estrés: Cualquier estrategia que promueva la relajación será útil, ya sea leer, hacer ejercicio, escuchar música, etc. Si el estrés es muy fuerte o frente a ciertos problemas emocionales, sería útil conseguir ayuda profesional para lograr un mejor manejo de éstos problemas.

Planos oclusales
: Son placas acrílicas que cubren las superficies oclusales (que muerden) de todas las piezas dentarias a la vez. Existen de variados diseños dependiendo el diagnóstico y tratamiento indicado. En general están diseñados para proteger los dientes de mayores desgastes. Además, reducen el daño por apretar los dientes durante la noche y permiten que los músculos descansen. En los casos más extremos, también se deben utilizar durante el día.

Calor local:
Éste tratamiento es muy efectivo para los músculos adoloridos. EL calor local promueve el flujo sanguíneo hacia el músculo y a la vez, ayuda a sanar y relajar los músculos. El mayor flujo sanguíneo también colabora con el trabajo de los analgésicos y anti-inflamatorios.

Medicamentos:
En general, los medicamentos no son muy efectivos para tratar el bruxismo y sólo son una terapia sintomática (no van a la causa). En algunos casos se pueden recetar analgésicos, relajantes musculares o bien ambos combinados. Se debe tener presente que estos últimos pueden  producir somnolencia, relajación de musculatura no afectada, disminución de reflejos, etc.

Botox
: La aplicación de Botox (toxina botulínica tipo A) en los músculos masticadores ha probado ser una excelente herramienta para ayudar a combatir las secuelas y alteraciones del bruxismo. Esta droga es un potente e inocuo relajante muscular local que actúa por un largo plazo de tiempo (3 a 6 meses), relajando sólo los músculos masticadores afectados, sin producir los indeseables efectos secundarios de los relajantes musculares sistémicos (somnolencia, relajación de musculatura no afectada, disminución de reflejos, etc.). El Botox es utilizado en forma estratégica en la terapia, reduciendo radicalmente y en corto tiempo los puntos dolorosos en los músculos, permitiendo así un mejor desempeño de la terapia convencional (estabilización de la mordida a través de un plano de relajación, fisioterapia y kinesiología).

Auto cuidado: Para prevenir o ayudar a tratar el bruxismo, siga estos pasos:

  • Limite el alcohol, tabaco y cafeína. Reduciendo el consumo diario de alcohol, tabaco u cafeína, o eliminando estas substancias por completo, puede ayudar ya que ellos parecen empeorar el bruxismo.
  • Reduzca el stress. Manteniendo los stress de la vida en un mínimo puede reducir el riesgo de desarrollar bruxismo. Mientras menor la ansiedad y la tensión, mayor es la posibilidad de evitar el bruxismo.

 

 

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